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Abrió: lunes, 4 de mayo de 2026, 00:00
Cierra: domingo, 17 de mayo de 2026, 23:59
lección 7.4
La política de la liberación, propuesta por el filósofo Enrique Dussel, surge como una respuesta crítica a la política occidental que, heredera del "yo" cartesiano, ha buscado históricamente la dominación material y ontológica. Esta corriente se define como la construcción crítica general de todo el sistema de categorías de las filosofías políticas burguesas modernas. Su objetivo principal es lograr que el poder institucionalizado obedezca a los intereses del pueblo, quien es la fuente originaria del poder.
La categoría fundamental de este pensamiento es la Arquitectónica, la cual divide el poder político en dos dimensiones intrínsecas: la potentia y la potestas. La potentia es el poder político en sí, el cual reside en la comunidad política y el pueblo como una voluntad consensual instituyente. Por otro lado, la potestas es el poder delegado por el pueblo a las instituciones y representantes para que pueda ser ejercido de manera mediada.
La legitimidad del ejercicio político reside en que los que mandan lo hagan obedeciendo a la potentia; esto se denomina poder obedencial. No obstante, existe el riesgo de que la potestas tienda a fetichizarse, es decir, que las instituciones se autoconceban como un poder por encima de la potentia y, por tanto, actúen en contra de los intereses de la comunidad.
En este marco, la liberación se alcanza cuando el Estado efectivamente obedece la voluntad del pueblo. Esto requiere la implementación de mecanismos de democracia directa y participativa donde la comunidad política se mantenga activa y vigilante, exigiendo sus derechos y asegurando que la estructura delegada no se convierta en un instrumento de opresión. De este modo, la filosofía de la liberación no es solo una teoría, sino una praxis ética dirigida a la transformación de los sistemas vigentes