Lección 8.5

Desde los inicios de la humanidad, el ser humano ha levantado la mirada hacia el cielo con asombro y curiosidad. En la antigüedad, civilizaciones como los babilonios, mayas y egipcios observaban los astros para medir el tiempo, predecir las estaciones para la agricultura y orientarse en sus viajes. Esta etapa se conoce como la astronomía precientífica, donde todo se hacía "a simple vista". Durante siglos, predominó la Teoría Geocéntrica (impulsada por Ptolomeo), que afirmaba erróneamente que la Tierra era el centro inmóvil del universo y que el Sol y los planetas giraban a su alrededor.
El Giro Copernicano y el Nacimiento de la Ciencia Moderna En el siglo XVI, el astrónomo Nicolás Copérnico cambió la historia al proponer la Teoría Heliocéntrica, colocando al Sol en el centro del sistema solar. Sin embargo, esta idea necesitaba pruebas. Aquí es donde la tecnología cambiaría la ciencia para siempre.
La revolución del telescopio: Galileo Galilei En 1609, el italiano Galileo Galilei se enteró de un invento holandés compuesto por lentes en un tubo (el catalejo) y decidió mejorarlo para apuntarlo al cielo. Así nació el primer telescopio astronómico. Con él, Galileo descubrió cráteres en la Luna (desmintiendo que fuera una esfera perfecta), las manchas solares y, lo más importante, cuatro lunas girando alrededor de Júpiter. Estas observaciones rompieron para siempre la idea de que todo giraba alrededor de la Tierra. El telescopio no solo amplió nuestra visión, sino que cambió nuestra filosofía.
Evolución tecnológica: De lentes a espejos y al espacio. Los primeros telescopios eran refractores (usaban lentes de vidrio), pero tenían defectos de imagen y eran muy pesados. Años más tarde, Isaac Newton inventó el telescopio reflector, que utilizaba espejos curvos en lugar de lentes. Esto permitió construir telescopios más grandes y potentes que captaban más luz, permitiendo ver objetos más lejanos y débiles.
El gran salto tecnológico ocurrió en el siglo XX. La atmósfera de la Tierra actúa como una capa borrosa que distorsiona la luz de las estrellas. Para solucionar esto, la ciencia llevó la tecnología al espacio. En 1990 se lanzó el Telescopio Espacial Hubble, que nos regaló imágenes nítidas de galaxias lejanas y nebulosas.
La actualidad y el futuro: Hoy en día, la tecnología ha avanzado hacia la astronomía de lo invisible. Instrumentos modernos como el Telescopio Espacial James Webb (lanzado en 2021) no solo captan luz visible, sino radiación infrarroja. Esto nos permite ver a través del polvo cósmico y observar el nacimiento de las primeras estrellas del universo. El aporte del telescopio a la ciencia ha sido total: pasamos de creer que éramos el centro de todo, a comprender que somos parte de un universo vasto, dinámico y en constante expansión.