LECCIÓN 4.3
Objetivismo, Subjetivismo y Relativismo
El objetivismo es una corriente epistemológica que sostiene que el conocimiento se funda primordialmente en el objeto, el cual es decisivo y determina al sujeto. Desde esta perspectiva, el sujeto aprehende las características del objeto y las reproduce en su conciencia, percibiendo una realidad ya estructurada y definida. La verdad objetiva, según el objetivismo, es única, universal e independiente del sujeto que la percibe, haciendo que la realidad sea cognoscible más allá de las creencias o estructuras cognitivas individuales. Esta postura se apoya en el esencialismo, que afirma la existencia de una esencia intrínseca en las cosas. Pensadores como Edmund Husserl, con su distinción entre intuición sensible y no sensible y su concepto de epoché trascendental, y Ayn Rand, quien afirma que la realidad existe independientemente de la conciencia y que el conocimiento se adquiere a través de la razón y la lógica, son ejemplos de esta corriente.
En contraste, el subjetivismo postula que el conocimiento humano se basa en el sujeto. Aquí, el conocimiento no reside en el objeto, sino en quien lo percibe, y la comprensión de la realidad depende de las condiciones particulares y previas del sujeto, tales como su cultura, educación y sistema de creencias. Una forma extrema es el subjetivismo radical, ejemplificado por George Berkeley, quien argumentaba que "ser es ser percibido", negando la existencia de una realidad objetiva si no hay un sujeto que la perciba. Sin embargo, el subjetivismo es criticado por no considerar que el propio sujeto, al percibir, filtra y deforma la realidad desde su estructura cognitiva. El solipsismo es la manifestación más extrema de esta postura, afirmando que lo único que existe es el sujeto que conoce.

Por último, el relativismo comparte con el subjetivismo la idea de que la realidad es relativa al sujeto que la percibe. No obstante, su énfasis principal radica en que existen múltiples verdades y realidades, que varían según factores culturales, históricos, psicológicos o físicos. El relativismo niega la posibilidad de un conocimiento único o de una verdad absoluta, apoyándose en la observación de la diversidad de ideas y concepciones a lo largo de la historia. Los sofistas, con Protágoras a la cabeza y su famosa frase "El hombre es la medida de todas las cosas", fueron precursores de esta corriente. Una crítica fundamental al relativismo es su inherente contradicción: la afirmación de que "no hay verdades absolutas" se presenta a sí misma como una verdad absoluta. Se distinguen diferentes tipos de relativismo, como el específico, de grupo e individual, así como formas cognitivas, morales y culturales
