LECCIÓN 4.3
Origen de Grecia
Los orígenes de la antigua Grecia se sitúan territorialmente en la isla de Creta y en la península del Peloponeso, en el extremo sur de la península balcánica, donde florecieron dos civilizaciones ricas y prósperas.
La primera de estas fue la Civilización Cretense o Minoica, que se desarrolló en la isla de Creta entre los años 2600 a. C. y 1450 a. C.. Esta civilización fue conocida por sus ricos palacios, como el de Cnosos, y por su cultura distintiva, que incluía la escritura lineal A y la técnica de la pintura al fresco. La civilización cretense se considera un pueblo aparentemente pacífico. Su fin llegó aproximadamente en el año 1450 a. C. con la invasión de los micénicos.
Posteriormente, en la península del Peloponeso, se desarrolló la Civilización Micénica, centrada en ciudades como Micenas. A diferencia de los minoicos, los micénicos eran una sociedad guerrera con ciudades fortificadas. Tras conquistar Creta, adoptaron algunos elementos de la cultura cretense, como la escritura (desarrollando el sistema lineal B) y la técnica de la pintura al fresco. Su lengua era el griego. La civilización micénica llegó a su fin alrededor del año 1150 a. C. debido a la invasión de los dorios, un pueblo del norte que utilizaba armas de hierro.
Estas civilizaciones sentaron las bases para la posterior conformación de la Hélade, donde los habitantes compartían una misma lengua (el griego), rituales religiosos comunes y celebraban fiestas panhelénicas. La literatura épica, como La Ilíada y La Odisea de Homero, recogió las leyendas que se transmitían oralmente. El legado cultural de Grecia, que incluye la filosofía, la democracia y el concepto de ciudadanía, tuvo una influencia enorme en el mundo occidental, prolongándose hasta la actualidad a través de Roma y el Imperio Bizantino
