LECCIÓN 4.3
Estructura de los seres vivos multicelulares
Los seres vivos multicelulares están formados por un conjunto complejo y organizado de células que trabajan en conjunto para mantener la vida. A diferencia de los organismos unicelulares, donde una sola célula realiza todas las funciones, en los seres multicelulares las células se especializan para llevar a cabo funciones determinadas, formando niveles de organización cada vez más complejos.
El nivel básico es la célula, unidad estructural y funcional de los organismos vivos. Las células pueden ser similares o diferentes y se agrupan para formar tejidos, que son conjuntos de células especializadas con funciones similares. Por ejemplo, en los animales existen tejidos como el epitelial, muscular, conectivo y nervioso.
La combinación y organización de diversos tejidos forman órganos, estructuras con funciones específicas dentro del organismo, como el corazón, pulmones, o el estómago. Finalmente, los órganos se agrupan en sistemas de órganos que realizan funciones vitales para el cuerpo, como el sistema digestivo, respiratorio, circulatorio y nervioso.
Esta organización jerárquica (célula, tejido, órgano y sistema) permite que los seres vivos multicelulares tengan mayor complejidad y especialización funcional. La diferenciación celular, que es el proceso por el que una célula adquiere características específicas, es fundamental para desarrollar esta estructura organizada y eficiente.
Además, en los organismos multicelulares, la comunicación entre células se realiza a través de señales químicas y físicas que garantizan la coordinación entre tejidos y órganos, manteniendo la homeostasis y permitiendo respuestas adecuadas a estímulos.
El desarrollo embrionario de los organismos multicelulares muestra cómo una sola célula progenitora (cigoto) se divide y especializa para formar las diversas células y tejidos que constituyen el organismo completo.