Clasificación de las cuentas
En contabilidad, las cuentas son registros que permiten ordenar y controlar las operaciones de un emprendimiento. Estas se clasifican en activo, pasivo y patrimonio.
El activo está formado por los bienes y derechos que posee la empresa y que le permiten generar ingresos. Ejemplos: dinero en efectivo, cuentas por cobrar, inventarios, maquinaria o terrenos.
El pasivo representa las deudas y obligaciones que la empresa tiene con terceros. Se dividen en pasivos corrientes (a corto plazo, como cuentas por pagar o sueldos pendientes) y pasivos no corrientes (a largo plazo, como préstamos bancarios).
El patrimonio corresponde a los aportes de los dueños o socios y los resultados acumulados (ganancias o pérdidas). Es lo que verdaderamente pertenece a los propietarios una vez descontadas las deudas.
La relación entre estas cuentas se resume en la ecuación contable:
Esto significa que todo lo que posee la empresa (activo) ha sido financiado con recursos de terceros (pasivo) o de los propietarios (patrimonio).