LECCIÓN 8.5
La cultura popular ecuatoriana se define como una realidad diversa y dinámica que constituye un pilar fundamental de la identidad nacional. Sus raíces se remontan a la época colonial, surgiendo del encuentro entre campesinos, comunidades afrodescendientes y mestizos en los barrios populares. Esta cultura no es estática; se transforma constantemente mediante el contacto e intercambio de costumbres, lenguas y prácticas religiosas.
Dentro de sus manifestaciones, el arte popular destaca por piezas emblemáticas como el sombrero de paja toquilla de Montecristi y los bordados de Zuleta, que son valorados tanto local como internacionalmente. Asimismo, las festividades populares, tales como el Inti Raymi, la Mama Negra y el Corpus Christi, reflejan un sincretismo que conjuga tradiciones indígenas, negras e hispanas con el espectáculo contemporáneo. En estas celebraciones, el uso de máscaras y trajes típicos ayuda a consolidar el sentido de pertenencia de los grupos sociales.
La gastronomía es otro eje central, caracterizada por la mezcla de ingredientes autóctonos como la papa y el maíz con productos introducidos como el arroz y la carne de cerdo. Platos representativos como el ceviche, la fanesca y el mote pillo han pasado de ser recetas locales a convertirse en símbolos de la mesa nacional que incluso trascienden las fronteras del país.
Finalmente, la cultura popular incluye un vasto repertorio de mitos y leyendas que transmiten valores éticos de generación en generación, censurando conductas negativas como la ociosidad. Esto se complementa con la medicina popular, donde el uso de elementos naturales y rituales mágicos es practicado por figuras como el yachac o el curaca. La religiosidad también juega un papel clave a través de devociones masivas como la Virgen del Quinche y la del Cisne